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Crear un refugio para perros, el hermoso proyecto de una clase de 4to grado y lo lograron

Ya han salvado más de 14 mil perritos.

«¿Por qué tienen que morir los perros?» fue la pregunta que le hizo un alumno de cuarto grado a la profesora Diane Trull mientras dictaba su clase de lectura, en un día como cualquier otro en una escuela primaria de Texas, Estados Unidos. Corría el año 2003 y el cuestionamiento del pequeño hizo que Diane se planteara cientos de dudas junto con sus alumnos. Las motivaciones fueron tantas que en ese mismo salón, en marzo, se fundó, sin muchos preparativos y con grandes metas, Dawgs N Texas.

Han pasado 17 años desde ese día que marcó la vida de la profesora y de sus alumnos, pero su proyecto de clase se mantiene activo con más de 7.000 animales rescatados en todo el trayecto recorrido, que ha tenido altas y bajas y ha logrado mantenerse en un terreno conseguido a pulso en la ciudad de Dalhart, a pesar de circunstancias tan variadas como la falta de dinero, el desalojo y el paso del tiempo.

Un lugar de amor para perritos y gatitos no deseados.

El proyecto fue difícil de sobrellevar desde un principio, los fondos eran inexistentes y no contaron con el apoyo de ninguno de los integrantes del gobierno, quienes rechazaron la idea de dar dinero para la construcción de un refugio, más si se trataba de uno en donde se respetara la vida de todos los animalitos rescatados. Este fue uno de los cientos de desafíos a los que se refiere Diane Trull en su nuevo libro autobiográfico DAWGS: A True Story of Lost Animals and the Kids Who Rescued Them.

Acercándose a los 20 años de funcionamiento, el refugio sigue teniendo claro sus objetivos principales: cuidar de los pequeños gatitos y perritos que han sido abandonados o no deseados y, a su vez, crear conciencia entre la sociedad sobre el problema que supone la no esterilización de los animales en el momento preciso para evitar la población callejera.

La han tenido difícil y Diane no lo oculta, han pasado por el desalojo de su primer terreno a manos de la corte del pueblo, la obtención de otro espacio con mucho esfuerzo, el sostenimiento económico contando solo con las donaciones desinteresadas de personas en todo el país y, como si fuera poco, las inclemencias del clima que ha estado a punto de provocar una emergencia con los pequeños mininos y perritos en más de una ocasión.

Contra viento, marea y el paso del tiempo.

La vida ha cambiado pero el sentimiento que impulsó la creación del refugio no. Han pasado muchas primaveras y hoy, quienes eran unos niños inocentes de cuarto grado, tienen en mente la universidad y el trabajo, sin embargo, siguen siendo las mismas almas que un día se dieron la oportunidad de ser solidarios con esos corazoncitos puros de cuatro patitas que tanto lo necesitaban. En realidad, según los propios estudiantes, el programa del refugio y ser voluntarios les salvó la vida también a ellos.

El refugio también ha crecido a la par de los pequeños niños que, en complicidad con su maestra, surgieron con la idea fuerte y clara de ayudar a esos a quienes nadie quería, en una región en la que la gente da por sentado la vida de los animales al servicio del hombre y no al amor y la hermandad. Hoy, Dalhart Animal Wellness Group and Sanctuary, conocido por sus siglas, sobrevive gracias al amor y la solidaridad de unos cuantos regados por todo el país que confían plenamente en la labor de Diane, sus voluntarios y su pequeño granito de arena en el mundo.

Ayudar es más sencillo de lo que creemos.

DAWGS es un refugio que requiere muchas formas de ayuda y que recibe donaciones desde cualquier rincón del mundo. Sin embargo, no todo se trata del dinero. El voluntariado es una de las opciones de ayuda y se basa en el trabajo en el centro de adopción, los servicios de caminata para los perritos y el contacto social con los gatitos, el apoyo en la recuperación de cirugías o la logística en eventos.

Por otro lado, el refugio también recibe donaciones en valor monetario, que están establecidas entre precios que van desde los 40 dólares para la alimentación de uno de los animalitos durante una semana, hasta los 850 dólares para proveer de un espacio y una cama a algún peludito. Si eres más de quienes regalan objetos con valor económico, el centro también está dispuesto a recibir camas, bultos de comida, collares y toda clase de accesorios y elementos de necesidades básicas para abastecerse. En caso de querer donar puedes hacerlo a través de la página web que se encuentra en este enlace o a través del contacto directo por Facebook o Instagram.

Sin dudarlo ni un segundo, estas historias nos motivan a crear algo similar, sin embargo, no todos tenemos la oportunidad ni el momento que tuvieron esta profesora y su valiente grupo de alumnos. No nos queda más que agradecer su gigantesca labor por proteger la vida de cada animalito con el que se topan, entendiendo que sin ellos simplemente perderíamos el rumbo de este planeta y que, su vida, es tan importante como la de cualquier ser humano.

Fuentes: Dawgs n Texas, Bored Panda.