Lágrimas de un corazón roto, perrita abandonada en un refugio no puede parar de llorar

Lágrimas de un corazón roto, perrita abandonada en un refugio no puede parar de llorar

Lo más triste es que antes de abandonarla le quitaron a sus cachorros recién nacidos, la dejaron sin nada.

Cuando las palabras fallan para pedirle perdón a un animalito, solo queda la esperanza de que sea el amor quien le permita entender que lamentamos lo que le ha pasado y que no todos los seres humanos somos malos… o, al menos, ese es el pensamiento al que se aferran rescatistas como Sarah Jennings Sleime, en ocasiones como la noche en que Cinnamon llegó a las puertas del refugio de animales en el que es voluntaria.

No todos los refugios son animalistas.

Sin más información, sin ningún precedente registrado, la perrita fue abandonada por alguien en las puertas del refugio Charlotte Mecklenburg Animal Control, un centro de control animal en el que se recibe a los animales abandonados o que son rescatados de las calles para buscarles un hogar, pero por tiempo limitado, pues su función es que la población callejera no se salga de proporciones y represente un problema de salud pública para la ciudad. En caso de que el animal que llegue, no encuentre hogar en el plazo estipulado, será irremediablemente sacrificado.

Facebook/Sarah Jennings Sleime

En el refugio aceptaron a Cinnamon, como fue llamada la perrita pitbull de color café, de aproximadamente 7 años de edad, y fue cuando Sarah, que iba pasando por las jaulas de los recién llegados, para ver cómo estaban, notó que tenía sus glándulas mamarias muy inflamadas, signo inequívoco de que estaba en periodo de lactancia. La voluntaria buscó en el registro de la perrita para ver si sus bebés habían sido separados de ella por alguna razón. La respuesta fue muy triste: no había bebés.

Una pérdida irreparable.

Le habían quitado a sus cachorros antes de abandonarla en el refugio. Sarah supuso que podría tratarse de un típico caso de abandono por parte de un criadero que pudo haber estado explotando a la perrita durante toda su vida, forzándola a reproducirse para ellos vender a sus cachorros, eso explicaría porque le habían quitado esta última camada antes de dejarla en el refugio para que otro se hiciera cargo de ella, quien ya no les servía a sus propósitos, tal vez, por su edad.

El hecho golpeó a Sarah de frente y un pequeño estremecimiento arrugó su corazón, pues de inmediato supo cuanto estaría sufriendo esta perrita sin sus bebés. Se volvió a acercar a su jaula y le dedico unas cuantas palabras, intentó reconfortarla, decirle que todo estaría bien y que lamentaba la perdida de sus cachorros, la respuesta de la perrita fue extremadamente dolorosa: sus ojos se llenaron de lágrimas. Así estuvo toda la noche, cada vez que Sarah o cualquier otro voluntario, se acercaba y le hablaba, ella comenzaba a llorar.

…Cada vez que me detenía para hablar con ella y decirle que lo sentía, sus ojos se llenaban de lágrimas… escribió Sarah en la descripción de un conmovedor vídeo que compartió en su perfil de Facebook.

Mira el conmovedor vídeo a continuación:

Fueron días muy tristes para esta dulce perrita, pero poco a poco y gracias al cariño que comenzó a recibir, todo empezó lentamente a sanar. Sin embargo, a Sarah le preocupaba mucho que el tiempo empezaba a pasar y sabía muy bien que si la perrita no encontraba un hogar pronto sería sacrificada, que injusto que después de tanto sufrimiento, tal vez de una vida de esclavitud, ahora fueran a darle un final a su vida.

En busca de una familia.

Entonces, se le ocurrió una idea genial, subiría el vídeo de la noche en que Cinnamon llegó al refugio, tal vez alguien se fijaría en su historia y le podría ofrecer un hogar. La idea resultó, la publicación se hizo rápidamente viral y llegó a miles de personas, pronto varias familias conmovidas con el caso se postularon para adoptar a la perrita.

Una de estas familias fue escogida y Cinnamon consiguió un hogar. Ahora se encuentra bien y feliz, por fin está viviendo la vida que todo animal merece, rodeada de cariño, buen trato y seguridad.


No obstante, es muy triste y descorazonador pensar qué habrá pasado con sus cachorros y aun más que eso, que Cinnamon, no es la primera ni será la última perrita en ser víctima de los criaderos que solo usan a los animales como si fueran mercancía y no seres vivos sintientes y consientes.

 

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También duele mucho pensar que tantos animalitos han sido sacrificados en centros de control por no tener la suerte que tuvo esta perrita de encontrar a tiempo una familia que le abriera las puertas de su hogar.

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