Nadie quiere adoptarlo, algunos dirán que es agresivo, la verdad es que tiene mucho miedo

Nadie quiere adoptarlo, algunos dirán que es agresivo, la verdad es que tiene mucho miedo

Su pasado lo convirtió en un perrito temeroso, pero él aún guarda en su corazón nobleza y amor.

Bruno como es llamado este perrito de raza mestizo de terrier, nació en octubre del 2011 y para ese entonces se convirtió en el hijo de cuatro patitas de una amorosa familia que lo adoptó felizmente, pero que al pasar de los años le rompería el corazón.

Si llega a un fin no fue amor verdadero.

Siendo tan solo un cachorrito, pero conociendo el verdadero significado de la palabra amor y fidelidad, Bruno se encargó de amar y hacer tan feliz a su familia como pudo, acciones que se le facilitaron por su personalidad amorosa, tranquila y sociable.

Entre risas, juegos y siestas los años fueron pasando y Bruno pasó su adolescencia y adultez con sus humanos, no obstante, cuando el peludito tenía siete años su familia aseguró no poder cuidar más de él, así que lo llevaron de vuelta al refugio Lliga protectora d’animals i plantes de Barcelona. Corría el mes de octubre del 2018, cuando esta inocente almita de corazón roto llegó a la organización, por supuesto estaba confundido y sus sentimientos encontrados, así que se convirtió en un perrito temeroso y un poco agresivo.

Nadie podría quitar de su corazón el dolor de verse apartado de la única familia que había conocido en su vida, pero lo que si podían hacer los trabajadores del refugio era prepararlo para que nuevamente, fuera el mejor de los hijos peluditos que alguien quisiera tener.

Un verdadero amante de los animales entenderá esta hermosa alma.

El proceso de Bruno no fue tarea fácil, no solía llevarse bien con los demás perritos y personas desconocidas, por lo que el proceso de adopción tardó más de lo esperado. Poco a poco el can fue mejorando su relación con quienes lo rodeaban, pero en cuanto conocía a alguien nuevo, sus temores regresaban a su memoria y no dejaba de ladrar y gruñir, pero tal acción era cuestión de minutos porque en cuanto los forasteros se iban, su sonrisa regresa a su rostro, lo que significaba que todo era cuestión de rechazo a revivir su pasado.

Bruno los enamoraba a simple vista, pero cuando veían su actuar, dejaban de elegirlo como un posible hijo peludito, una situación que iba deteriorando más la confianza del perrito y bajando los ánimos de quienes lo estaban ayudando.

Bruno ya tiene 10 y durante los últimos tres años, ha estado intentando buscar una familia que sea lo suficientemente paciente para llevarlo a casa, pero que también cumpla con una serie de recomendaciones para que su convivencia sea más llevadera. Quienes deseen adoptar a este hermoso can, preferiblemente deberán brindarle un hogar tranquilo y estudiar la posibilidad de que sea hijo único, además de comprender que él no recibirá mimos fácilmente a excepción de que sienta seguro y solicite una dosis de cariño.

Sus cuidadores aseguran que Bruno no es malo, travieso o agresivo, solo tiene un corazón temeroso de conocer nuevamente alguien que le cause daño, pero con un poco de tiempo y paciencia, volverá a ser el peludito alegre y amoroso que un día fue muy feliz con su familia.

Si quieres hacer parte de la nueva vida de Bruno puedes ponerte en contacto con la Lliga protectora d’animals i plantes de Barcelona, ellos estarán felices y muy comprometidos de ayudarte con el proceso de adopción de este hermoso perrito. ¡Buena suerte Bruno!

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