Se sentó a comer unas hojitas en un auto, no tenía a dónde ir ni familia con quién volver

Se sentó a comer unas hojitas en un auto, no tenía a dónde ir ni familia con quién volver

Este koala lo perdió todo, las acciones humanas, una vez más, le arrebataron a un ser inocente su felicidad.

Melissa y su esposo Marcel llevan un año viajando por Australia y documentando todos los lugares increíbles que visitan, en sus recorridos han tenido gratas experiencias, pero también algunas muy tristes, esta es una de ellas.

Ocurrió cuando por motivo de su cumpleaños Marcel quiso visitar Kangaroo Island, uno de los lugares más calientes, no solo de Australia, sino de toda la Tierra, y luego de varias paradas su auto se averió. Tuvieron que cambiar su itinerario y alargar su estancia en la isla al menos dos días más, mientras un mecánico hacía los arreglos de su vehículo. Mientras tanto, decidieron rentar un auto temporalmente y conducir de nuevo por todo el lugar, esta vez con más calma y visitando zonas más apartadas.

Llamas, dolor, soledad.

Justo en una de estas zonas, encontraron un área que había sido arrasada por un fuerte incendió ocurrido recientemente, aunque estos incendios no son raros en ciertas épocas del año debido a las altas temperaturas del lugar, a causa del cambio climático, los incendios han arreciado terriblemente y consumen ahora más hectáreas que antes, devastando poblaciones enteras de animales. Los koalas son uno de los más afectados por esta situación, pues no solo fallecen consumidos por las llamas, sino que también se quedan sin un hogar donde vivir, ni hojas que comer.

Youtube/OurTravelWorld

Apenas entraron en el área quemada, los esposos supieron que las posibilidades de encontrarse con un animalito damnificado eran muy altas, les pareció bonito poder ayudarlo si lo requería, no obstante, nadie en realidad quiere ser testigo de algo tan desolador. No había transcurrido ni tres minutos cuando justo lo que pensaban sucedió: un koala atravesó la vía por la que iban conduciendo y se detuvo justo a la mitad, tal vez porque oyó el motor del automóvil.

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Por supuesto, ellos se detuvieron de inmediato y se bajaron del vehículo, el koala apenas los vio, corrió justo en su dirección, sin titubear, era evidente que necesitaba ayuda. Esto los sorprendió, pero de alguna forma la pareja estaba preparada para una situación similar, pues ya sabían que en la zona algo así podría suceder.

Lo primero que hicieron fue darle agua en un recipiente, pensaban que seguramente tendría mucha sed y hambre, sin embargo, el koala no se interesó en lo más mínimo por ella, normal, pues la pareja no lo sabía, pero ellos no toman agua, la extraen en su totalidad de las hojas de eucalipto que comen, a menos que estén en un grado de deshidratación extremo.

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Un poco confundidos, decidieron que lo mejor era que lo evaluara un médico veterinario, por lo que lo subieron al auto y lo llevaron a un hospital. En el camino se dieron cuenta que el koala estaba notablemente triste, poco se movía, miraba absorto por la ventana… tal vez, resignación, sería la palabra para describir su estado.

Más adelante, saliendo de la zona quemada, vieron al lado del camino hojas de eucalipto, se detuvieron y le consiguieron unas al Koala, él sentadito, juicioso, se las comió, comió mucho, pobrecito, quién sabe cuanto tiempo llevaba sin comer y seguramente antes de encontrar el vehículo rentado de Melissa y Marcel tuvo que caminar mucho, pues la zona arrasada era enorme.

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Un árbol no es un hogar si todo lo que conocías fue devorado por el fuego.

Lamentablemente, el hospital veterinario estaba cerrado, por lo que no vieron más alternativa que preguntarle al administrador del campamento donde se estaban hospedando, qué podían hacer con el koala. La respuesta de él, fue un poco desobligante: les dijo que, como el koala parecía estar en buen estado de salud, lo pusieran en un árbol cerca a la zona del incendio pero que no estuviera quemada, a ver si allí, él volvía a hacer su hogar. Eso hicieron los esposos, volvieron a la zona y dejaron al koalita, trepadito en un árbol, solito… 😭

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Toda la noche ellos pensaron en el animalito, sobre todo, les preocupaba mucho que el koala se había negado a escalar el árbol, no sabían porqué había decidido dejarse caer al suelo, tal vez estaba enfermito y ellos no lo habían notado por su falta de experiencia, pero la verdad era mucho más triste que eso, el koala estaba deprimido, había perdido la esperanza, pues lo había perdido todo en el fuego: a su seres queridos, su hogar, su comidita, sus arbolitos.

Apenas amaneció, los esposos se dirigieron nuevamente al lugar donde habían dejado al koala, esperaban verlo en las ramas del árbol, haciendo de él su nuevo hogar, como había sugerido el administrador del campamento, pero la realidad no fue para nada así: el koala estaba sentado justo donde lo habían dejado, sobre el suelo, no se había movido ni un centímetro y en las propias palabras de Melissa y Marcel, “se veía muy triste”.

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Una oportunidad para volver a ser feliz.

Preocupados, decidieron volver a subirlo al auto y llevarlo de regreso a la zona urbana, el koala debía ser visto por expertos, él no estaba bien. Esta vez el hospital veterinario estaba abierto y allí recibieron inmediatamente al animalito. El personal del hospital, les agradeció mucho por haberlo llevado y no haberlo abandonado a su suerte, dijeron que era importante salvar a los sobrevivientes del incendio y que a partir de ese momento ellos se harían cargo de su cuidado.

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Les aseguraron que cuando pasara la temporada de incendios el koala sería liberado en una zona amplia y segura que tiene una gran comunidad de koalas viviendo allí, tal vez de esta forma, encontraría nuevos seres queridos, construiría un nuevo hogar y recuperaría las ganas de vivir.

Mira la historia en el siguiente vídeo:

Melissa y Marcel se sintieron felices de haber ayudado al koala y atesorarán en sus recuerdos la experiencia por siempre.

Nosotros, por nuestra parte, esperamos que este dulce koalita pueda reintegrarse a una comunidad de koalas y volver a ser feliz, lo merece, aunque también sabemos que los animales no olvidan y que perder lo que aman, mata una parte de ellos, una parte sin las que les cuesta mucho seguir adelante.

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