Su camino comenzó en un basurero en Colombia, hoy a miles de kilómetros encuentra un hogar

Tuvo que pasar por las pruebas más duras, pero su alma valiente y personas de gran corazón no se rindieron hasta que la felicidad se animó a cruzarse en la vida de esta dulce perrita.

En Barranquilla Colombia una cachorrita de escasos cinco meses fue hallada dentro en un basurero en terribles condiciones, no se sabe porque llegó ahí, aparentemente parecía que alguien la había dejado en ese lugar después de que ella hubiera sufrido un accidente, no podía  moverse, estaba solita, adolorida y sobretodo con mucho miedo, miedo de no saber que pasaría con ella, miedo de pensar que la muerte se avecinaba, miedo de que nadie la encontrará y se animará a ayudarla, miedo de pensar que partiría de este mundo en un estado tan indigno y sobretodo tan desmerecedor de una almita tan pura, noble e inocente.

Ella sentía después de cada segundo transcurrido como su almita se apagaba y su cuerpito se rendía, como las fuercitas ya no le alcanzaban para seguir resistiendo, no obstante, con sus casi últimos pensamientos y alientos, le pidió a la vida que le diera otra oportunidad, que no se la llevará tan pronto, ella quería conocer que era jugar con la alegría que normalmente un perrito juega, quería sentir un abrazo, comer comidita rica y sentir que tenía un humano que la quisiera y la protegiera.

Un anhelo que desafortunadamente muchos perritos tienen pero que a casi ninguno se le convierte en una realidad, pero ella, esa dulce chiquitina deseosa de vivir, tuvo otra oportunidad y en el momento más critico llegó a su rescate un ángel de nombre Mely, que al verla en semejante estado no dudo ni un segundo en ayudarla, con todo el amor y la voluntad del mundo la alzó entre sus brazos y la alejó de ese terrible lugar.

Una batalla que parecía imposible de vencer.

Una vez Dulce, ese fue el nombre que recibió la perrita, estuvo a cargo de Mely, fue llevada al veterinario, allí el médico no les dio muchas esperanzas, él hablo de un estado critico, de unas posibilidades de salir adelante casi nulas, de que si había la posibilidad de un tratamiento este iba a hacer muy costoso y desgastador para el que lo asumiera, básicamente el se expresó de una manera que daba a entender que no había posibilidades, por lo menos no posibilidades que garantizan un éxito, por lo que bajo su criterio él pensaba que la mejor alternativa era la eutanasia. Aunque esto desilucionó mucho a Mely, esto no la hizo rendir, todo lo contrario, asumió las palabras del médico como un reto y como un impulso a comprometerse hacer todo lo que estuviera en sus manos para sacar adelante a esa dulce pequeñita.

A partir de ese compromiso que Mely hizo con la peludita, vinieron días muy difíciles para ambas, por un lado estaba el hecho de que Dulce estaba adolorida, triste y con la necesidad de superar mil dificultades, por el otro estaba Mely, que aunque tenía toda la convicción y el deseo de ayudar al animalito, había momentos en que las cosas parecían no mejorar, parecían no tener sentido.

Sin embargo, llegó un día en que todo comenzó a tener un panorama más luminoso, más alegre y esperanzador, llegó un día en que por primera vez en un mes, Dulce levantó su cabecita y por sus propios medios, sin ayuda de Mely, comenzó a beber agua, algo que aunque parecía no significar mucho, era un indicio de mejoría, por primera vez ese ángelito peludo demostraba todas las ganas que tenía de luchar y de vivir.

La opción de una mejoría paso de ser una ilusión a una realidad.

El inicio de una etapa de buenas noticias y excelentes resultados comenzó el día en que Dulce bebió aguita por sus propios medios, luego vinieron más reacciones positivas de su parte, comenzó a leventarse más, a comer más y a incluso querer jugar, si bien el impacto del accidente que sufrió le dejo daños irreversibles en el funcionamiento de su cerebro, el cual se manifestaba a través de no tener la misma capacidad de movilidad y coordinación que un perrito normal, ella no se rendía, seguía y seguía intentándolo.

Mira a continuación un vídeo donde puede ver la notable mejoraría:

Con el pasar del tiempo ya no eran una o dos levantadas de la cama a jugar por día, sino eran días enteros de jugar y correr, con los días ya Mely no pasaba las horas forzando a Dulce a tomar medicamentos, comer o tomar agua, con los días la mujer tuvo que comenzar a racionar y controlar lo que la perrita quería comer, pues Dulce comenzó a comportarse como un cachorro normal, ya poco era lo que se limitaba por las secuelas del accidente, ahora ella pensaba como cualquier cachorro, es decir, pensaba en comer y jugar hasta donde su cuerpo se lo permitiera.

Pronto Dulce pasó de ser una perrita triste y adolorida a ser una perrita alegre, agradecida y muy amorosa.

Mira a continuación un vídeo donde puedes notar la mejoría de dulce a un nivel mucho más alto:

Una familia, lo que Dulce nunca había tenido y lo que tanto necesita y merecía.

Dulce se había portado como toda una guerrera, había superado todas las crudas pruebas que la vida le había puesto, la perrita no se dejó vencer, retó a la muerte y se recuperó. Mely también había cumplido su promesa de sacarla adelante, superó las probabilidades y salvó una vida, una vida que había encontrado deshecha pero que con amor recuperó y sacó adelante.

Juntas lograron superar un proceso difícil, una situación lamentable, ambas se aferraron al amor y a al esperanza y los resultados fueron la compensación.

Lo único triste que surgió en esta última etapa del proceso, era que Mely no podía quedarse con ella, pues en su casa ya habían muchos perritos y una de las tareas que tiene está mujer en el mundo es la de salvar animalitos, ella sabía que si se quedaba con Dulce era quitarle la oportunidad a un perrito futuro que necesitará de su casa para recuperarse como lo hizo Dulce y encontrar una nueva oportunidad.

La perrita ya estaba recuperada, ya no había posibilidades de que algo saliera mal, era momento de que Mely le encontrará un hogar, uno que la amará para siempre y que le diera eso que todo perrito merece, besos, abrazos, comida, juegos y una camita calientita para dormir y descansar.

Dulce eres la confirmación que con amor todo se puede sanar, todo se puede curar. Porque tu para mi no eres una mascota, eres familia. Dulce está en busca de un bello hogar responsable que le siga dando el amor que ella se merece. – Escribió Mely en su cuenta de Instagram

 

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Una vez estuvo la decisión tomada, Mely comenzó a contar la historia de Dulce en todas las redes sociales, ella no esperaba obtener nada para ella misma, sólo quería encontrar el mejor hogar para su rescatadita, ella había pasado por mucho y lo único que merecía era encontrar la felicidad y comenzar una vida lejos del malestar y el sufrimiento, así que hizo muchas publicaciones buscando un cálido hogar para ella.

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Tristemente por la situación de Dulce, muchas personas no se interesaron en las publicaciones que Mely hacia, pese a que la perrita era más el tiempo que se comportaba como una perrita normal, la gente solía pensar que tendrían una perrita incapacitada, sólo porque de vez en cuando su movilidad fallaba y se caía o empezaba a dar vueltas en círculos por la falta de coordinación.

Pasaron varios días en que no había señales de un posible hogar para Dulce, pero todo cambio el día en que Mely amaneció con un mensaje en su Facebook, había una pareja interesada en adoptarla, pero el problema era que vivían en Estados Unidos.

Sólo quedaba un reto más por superar.

Los que podían ser los papás adoptivos de Dulce se encontraban a kilómetros de distancia, Mely se sentía emocionada de la idea de que al fin su pequeña tuviera un hogar, pero pensar en someter a la peludita a un viaje tan largo, estresante y costoso, valía la pena?

La mujer se sentía indecisa, deseaba con todo su corazón ver a Dulce protegida y amada por una familia, también se sentía afortunada por haber conseguido a alguien que la quisiera adoptar, pero tenía miedo de desprenderse de ella, de mandarla a otro país y de pensar que si algo salía mal, ella simplemente no podría volver a sus brazos, era una situación difícil, pero tenía que tomar una decisión.

Luego de mucho meditarlo y de hablar por horas con los adoptantes, con el fin de sentirse segura del hogar, de que la iban a querer y tratar bien, tomó la decisión de mandar a Dulce a Estados Unidos, las personas que estaban interesadas en ellas se veían muy sensibles, comprometidas y  conscientes, ellos querían adoptarla no tanto porque quisieran un perrito, pues ya tenían otros dos, sino porque entendían la importancia de adoptar y darle la oportunidad a una vida de ser feliz.

Ahora el único problema era que el viaje era muy costoso y que ni ella ni los adoptante tenían el dinero para asumirlo, así que, que pasaría con Dulce? Iba a tener tan mala suerte de no culminar con su proceso y no poder avanzar a mejores etapas? O la vida iba a compensarla finalmente y le iba a dar esa familia que tanto merecía?

El poder de las redes sociales.

Tanto Mely como los futuros adoptantes se sentían emocionados con la idea de que la chiquita por fin pudiera dejar atrás tanto malestar y pudiera emprender una vida de comodidades y amor, pero el problema era que no había el dinero para asumir el viaje, así que comenzaron nuevamente las publicaciones de ayuda en redes sociales.

La mujer que le salvó la vida a Dulce no quería dejar pasar esta oportunidad, así que con mucho esmero y sobretodo ilusión de que lo iba a resolver, hizo publicaciones pidiendo a las personas que la ayudaran a reunir el dinero suficiente para poder ofrecerle esa opción a la perrita, aunque la gente compartió muchas veces las publicaciones, las ayudas no resultaron suficientes.

Por otro lado los adoptantes Karen Allen y su esposo, también estaban mirando las opciones de adquirir un préstamo o algo parecido para conseguir el dinero, no obstante, no era algo fácil, era mucho dinero y reunirlo iba a llevar mucho tiempo.

Nuevamente se presentó en la vida de Mely la angustia y la incertidumbre, no sabía si lo iba a lograr, no sabía si finalmente le iba a poder ofrecer a la perrita ese soñado hogar que la estaba esperando y que además, ella necesitaba y merecía.

Después de varios días de buscar el dinero por todos lados, una luz de esperanza volvió a tocar las puertas de Dulce, pues una fundación de animalitos, ubicada en Canadá, contactó a Mely para preguntarle por todo lo que la mujer necesitaba para mandar a la peludita a Estados Unidos, le dijeron que fuera sincera y que confiará en ellos, sólo querían ayudar y para eso necesitaban saber todos los requisitos del viaje.

Luego de que Mely les contó acerca del valor, de los papeles y los permisos que exigencias las aerolíneas, la fundación Every Dog’s Wish- Canadá, le dio la maravillosa noticia de que ellos se iban a hacer cargo de todo, la iban a patrocinar, le pidieron que no se rindiera, el sueño de ella y Dulce estaba por cumplirse, lo único que faltaba era que ellos hicieran los tramites necesarios para cubrir los requisitos necesarios y mandarle el dinero, eso era todo, nuevamente ángeles aparecieron en la vida de esta dulce perrita.

Gracias a las redes sociales, gracias a los nuevos medios que hay hoy de comunicación y difusión, Dulce consiguió todas las ayudas que necesitaba, Mely fue su primera salvadora, sin ella nada de esto hubiera sido posible, sin embargo, no fue lo único, gracias a todas las publicaciones Dulce consiguió un hogar, lejos pero un hogar, y además, obtuvo todo el apadrinamiento para que pudiera volar a una vida mejor.

Después de varios días de emociones encontradas, pues por un lado Mely estaba muy feliz de haber cumplido con la promesa que le hizo a la perrita, pero por otro estaba muy triste por dejarla ir, Dulce emprendió su viaje, eso si, luego de recibir toneladas de abrazos y besos de su rescatista, algo que la pequeña peluda agradeció mucho y correspondió también con muchas lamiditas y moviditas de cola.

Fueron dos largos días de viaje, Dulce tuvo que viajar solita, en bodega y sin entender mucho lo que estaba pasando, no obstante, se mantuvo fuerte una vez más y confió en el cariño que sintió de Mely y también de las palabras que le dijo la última vez que la vio, si bien no las entendió todas, sabía que le había dicho que se mantuviera fuerte, que estuviera tranquila y optimista, pues lo que se venía era algo muy grande y significativo para su vida.

Palabras que Dulce terminó de comprender cuando abrieron las puertas de la transportadora en la que iba, pues en cuanto la luz iluminó su carita, vio una mujer emociona de verla y sin decirle nada, la abrazó con la mayor alegría, como si la hubiera querido y esperado toda la vida.

Luego de recibirla, la mujer le puso un saquito para que no le afectara los cambios de clima y temperatura, también le puso un collar y una correa, algo que le gustó a Dulce y que la hizo pensar que si así de bien viven los perritos que tienen unos papás que los quiera, ella los quería tener para siempre.

La persona que le dio la bienvenida era Karen y una vez Dulce sintió su cariño, supo que aquella mujer iba a hacer su mamá y que ella la iba a querer, cuidar y proteger, para que así su almita no volviera a sentir malestar, hambre, dolor o tristeza, sabía que nunca más le iba a volver a pasar algo malo, ahora sólo le quedaba disfrutar de todo el amor que se notaba le iban a dar.

Mira a continuación dos vídeos donde puedes ver a Dulce viviendo la vida que merece, jugando con hermanitos perros, conociendo lo que es una casita y disfrutando de la maravillo que es sentirse querida

Si quieres apoyar la labor que hace Mely en Colombia, puedes contactarla a través de su cuenta de Instagram, Facebook o Twitter, no sólo puedes donar dinero, también puedes donar comidita para los perritos, camitas, cobijitas, jugueticos, medicinas, lo que quieras, como viste en el caso de Dulce, los perritos requieren de todo y cualquier ayuda, significa muchísimo.

Con información de: Karen Allen.