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El cuerpo de una abeja es aerodinámicamente inviable para poder volar según la física

Las abejas rompen las leyes de la física para recordarnos que sabemos muy poco del universo e inspirarnos a conquistar nuevas fronteras.

La Nasa tiene colgado en sus laboratorios de ingeniería aeroespacial un cartel que dice: «Aerodinámicamente el cuerpo de una abeja no está hecho para volar. Lo bueno es que la abeja no lo sabe»

Desde hace años esta afirmación viene rondando la cabeza de los físicos, se le atribuye a un matemático francés del siglo 20, sus estudios sobre las abejas dieron como conclusión que el largo de sus alas no era lo suficientemente amplio para levantar la masa de su enorme cuerpo, por ende el matemático concluyó que las abejas no respetaban un principio aerodinámico fundamental para volar, como si lo hacen todos los otros insectos con alas y cualquier forma de vida o objeto que pretenda propulsarse con las partículas atmosféricas. Es decir, las abejas no deberían poder volar pero aun así lo hacen.

Las abejas estaban rompiendo las leyes de la Física ante nuestros ojos, pero sin lugar a duda el problema no lo tienen las abejas, lo tenemos nosotros.

Hay algo que no entendemos

Nuestra comprensión de las leyes de la física es algo que a lo largo de nuestra historia como humanidad ha ido cambiando, por ejemplo, hace años un principio de la física nos decía que un objeto pesado cae mas rápido que un objeto liviano, hoy en día sabemos que caen al mismo tiempo, mientras el objeto liviano no sea ralentizado por las partículas del aire.

Por eso hay que entender que lo que afirma este matemático francés no es que las abejas no deberían poder volar, sino que nosotros no comprendemos cómo lo hacen.

Un insectito que se esfuerzo mucho.

Siempre hemos creído que las abejas son un animal muy laborioso, siempre está haciendo cosas, siempre está trabajando, va de un lado a otro transportando polen y fabricando miel, vamos, que el único animal que se les compara son las hormigas, pero todo parece indicar que las estábamos subestimando.

Pixabay

El matemático francés no pudo dar con la solución a este misterio porque en su época no se tenía los equipos que se necesitan para medir la velocidad con la que las abejas mueven sus alas, las abejas mueven sus alas a una velocidad 240 veces por segundo, el doble de la velocidad de cualquier insecto.

Las abejas pueden volar sí, pero a un precio muy alto, el esfuerzo físico que tienen que hacer para lograrlo es enorme y conlleva una perdida energética gigantesca, aun así son capaces de mantener el vuelo transportando polen y néctar, mientras exploran y evaden depredadores, definitivamente ser una abeja no es un trabajo fácil.

Una reflexión de la Nasa.

Nasa

Pero por que la Nasa tiene ese cartel en sus instalaciones y cuál es el veredero significado de la frase «Aerodinámicamente el cuerpo de una abeja no está hecho para volar. Lo bueno es que la abeja no lo sabe»… bueno, principalmente, son dos grandes reflexiones:

La primera reflexión es que la abeja es un ser resiliente que no se amilana ante las dificultades y los limites que la propia naturaleza parece imponerle, de la misma manera, un ingeniero o un físico deben enfrentar el desafío de lo que parece imposible ya que si nos diéramos por vencidos cuando las cosas aparentemente son imposibles, estaríamos condenados, como humanidad, a no avanzar.

La segunda reflexión está relacionada con aquella frase dicha alguna vez por uno de los físicos mas grandes de la historia, Isaac Newton «Lo que sabemos es una gota de agua, lo que ignoramos es el océano» hay tanto que no desconocemos sobre el universo que incluso no sabemos cómo vuela una pequeña abeja, ese terreno desconocido es el lugar donde los ingenieros del mañana pueden dar lugar a nuevas y revolucionarias ideas que lleven al ser humano a las estrellas.