Este perrito se trajo un gatito de la calle a vivir a su casa

El perrito cree que es suyo y lo ama muchísimo.

Hay amigos que llegan a nuestra vida y desde el primer momento nos sentimos totalmente conectados con ellos, este es el caso de Popsicle y Edward que, por las más lindas casualidades de la vida se encontraron y ahora son dos amigos inseparables. Este gatito y su amigo perruno rompen todos los estereotipos sobre la mala relación entre estas dos especies y nos demuestran que el amor a primera vista sí puede llegar a ser realidad.

 

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Todo por las alergias.

Antes de llamarse Popsicle, este pequeño gatito vagaba por las calles de Denver, Colorado, en Estados Unidos, cuando, el pasado diciembre, un hombre lo encontró en el patio trasero de su casa mientras se escabullía buscando algo de techo y comida.

Por casualidades de la vida, esta persona era terriblemente alérgica a los gatos, sin embargo, no quería dejar de ayudarlo y, al ser el papá de un perrito, se acordó de su estilista canina, Kēnya, a quien se lo llevó esperando que ella pudiera hacerse cargo de la búsqueda de una familia para que el pequeño peludito estuviera a salvo.

 

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Ya ubicado en la peluquería canina, Kēnya buscó un lugar seguro y calentito para su nuevo invitado. Lo alimentó y cuando estuvo segura de que se encontraba a salvo, empezó la labor de búsqueda de su hogar. Horas más tarde, sin que ninguna persona llamara a reclamarlo, la mujer se dio cuenta de que el pequeño no tenía dueño y entrada la noche, decidió llevarlo a su casa para darle un techo al menos por esas horas.

Un miembro inesperado en la familia.

Los planes cambiaron cuando, en medio de la noche que pasaban juntos, el pequeño gatito buscando un poco de calor y amor humano, se acurrucó en los brazos de Kēnya, además, no contaba con que había otro miembro de la familia que lo quiso demasiado desde esa noche y era el pequeño cachorrito Edward, quien, con mucha discreción, lo recibió con mimos, abrazos y un lugar en su camita.

 

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Al ver esta situación y pasados varios días sin noticias de un hogar adoptivo o alguien que lo estuviera buscando, Kēnya decidió adoptar al gatito. La amistad con el pequeño perrito era una de las razones por las cuales no dejó ir al gatito blanco y caramelo al que llamó Popsicle. Hoy, unos meses después, ella y sus animalitos saben que fue la mejor decisión pero Edward es el que más lo confirma, el minino se convirtió en su aliado numero 1 y su mejor amigo. Hacen todo juntos e incluso, deben salir a sus paseos matutinos acompañados el uno del otro. Se entienden tan bien que parece que en otra vida hubieran sido hermanos.

Popsicle ciertamente se considera el gato de Edward. No importa cuán dulce o molesto pueda ser Ed, Popsicle lo tolera. Si esto no es amor incondicional, no sé qué es. –Dijo Kēnya a Love Meow.

 

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Aunque este no era el plan inicial, todo ha salido de maravilla, Popsicle es un gato tierno, noble y amoroso que parece entender a su mamá humana y la acompaña mientras se posa en su hombro y, además, es la compañía perfecta para Edward, ambos protagonizan escenas de mucha ternura que nos alegran el corazón, esperamos su amistad pueda ser para toda la vida.

Fuentes: Edward The Crested, Love Meow.