Fue abandonada en año nuevo, desde entonces deambula por las calles con su frazada

La cofundadora de Dallas DogRRR (un refugio local para animales rescatados de las calles), Marina Tarashevska, salía de su casa la tarde de año nuevo, cuando vio una triste perrita acurrucada sobre su frazada, temblaba de miedo y frío, había llovido y estaba mojada. A Marina le llevó unos minutos entender qué estaba sucediendo.

Instagram/dallasdogrrr

No comprendía porqué a unas cuantas cuadras de su casa había un animalito en la calle, solito, tan asustado y sobre una manta. La respuesta llegó a su mente, hiriendo como hoja afilada su corazón: había sido abandonada.

Inmediatamente intentó acercarse, pero la perrita huía tan pronto notaba su proximidad, cuando Marina retrocedía ella volvía a acurrucarse sobre la frazada. Esto le hizo pensar a Marina que la perrita aún guardaba las esperanzas de que su antigua familia regresara por ella.

Pienso que ella aún pensaba que su familia regresaría. – Dijo Marina a The Dodo.

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Hablando con los vecinos confirmó que el animalito pertenecía a las personas que vivían en la casa que quedaba justo enfrente de donde la perrita fue hallada. Ellos se habían mudado el día anterior, dejando atrás su basura, incluida la perrita que hasta entonces había sido su mascota.

Marina estuvo por más de una hora tratando de llegar al animalito con el fin de corroborar que estuviera bien y para lograr llevarla consigo a casa, pero no conseguía alejar al tierno animalito de su manta.

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Fue entonces cuando se le ocurrió llevarse la frazada, halandola de a poco para que la perrita se acercara más y más a su casa cada vez que volvía a hacerse encima. La ingeniosa técnica dio resultado y al cabo de al menos una hora más, el animalito estaba en el jardín frontal de su vivienda.

Armándose de aún más paciencia, poco a poco y con comidita, logró que la perrita ingresara a su hogar. En ese momento respiró aliviada, pues sabía que había acabado de salvar una vida más.

Sin embargo, el trabajo apenas comenzaba, pues la asustada peludita se acurrucó en un rincón y temblaba cada vez que Marina intentaba tocarla. Se negaba también a hacer contacto visual, sólo metía su cabecita entre las patas de adelante y allí se quedaba quietica, sin abandonar nunca su mantica.

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Al día siguiente, Marina la llevó al refugio, allí atendieron unas heridas que tenía la perrita en el cuello, tal vez producidas por el collar que llevaba puesto, y en las orejas, lo que también hacía pensar que tal vez hubiera tenido algún enfrentamiento con un perrito callejero en el tiempo que estuvo abandonada en la acera.

La perrita fue llamada Camilla y aunque seguía siendo muy tímida e insegura, parecía ir comprendiendo que esas personas la iban a ayudar.

Actualmente está en un hogar temporal y la persona que la está cuidando se encarga de curar a diario con amor, abrazos y juegos sus heridas del cuerpito y del corazón, para que pronto pueda estar ciento por ciento recuperada para ser puesta en adopción.

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Esperamos que pronto encuentre un hogar en donde nunca la abandonen y la cuiden toda su vida.

Tal vez ella siempre mire la puerta esperando volver a ver a las personas que la dejaron atrás, porque en su corazón la maldad no existe y mucho menos hay lugar para el rencor.

Fuente: TheDodo, Dallas DogRRR