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Guardia de un centro comercial que prohíbe animales cuida a escondidas a una callejerita

Su deber está con las personas, pero su corazón está con los animales.

La emotiva historia se lleva a cabo en un centro comercial de Cebu City, en Filipinas, donde un guardia de seguridad llamado Danilo Reyeg, en contra de las normas del lugar donde trabaja, ha alimentado durante meses una perrita llamada Franci, a quien conoció a los alrededores del establecimiento.

El que en realidad ama a los animales no distingue de razas o condiciones

Por políticas internas, los perritos acompañados de sus dueños son bien recibidos en dicho lugar, pero los callejeritos, esos que sus familias han abandonado injustamente en la calle a su suerte o que no contaron con la suerte de nacer en un hogar, no pueden tan siquiera acercarse a la entrada del centro comercial.

Aun con estás estrictas reglas, sus trabajadores no están exentos de hacerse amigos de un peludito de cuatro patitas, porque ellos con una simple y sencilla mirada pueden conmover el corazón de cualquiera.

Gretel Eleazar/ The Dodo

Esta misma situación le ocurrió a Danilo Reyeg, un hombre que a pesar de las advertencias de sus supervisores, no tuvo corazón para simplemente dejar los perritos a su suerte. Diariamente empezó a alimentarlos y con el paso del tiempo, creó un lazo de amistad con la dulce perrita, Franci, quien desde el principio estuvo interesada en acompañarlo a donde fuera, como símbolo de agradecimiento por los cuidados que le está dando.

Comenzó a alimentar perros callejeros deambulando por el centro comercial, pero fue solo Franci quien finalmente se hizo amiga de él y lo sigue – Dijo Gretel Eleazar a The Dodo.

Gretel Eleazar/ The Dodo

A esta linda labor se unió otro guardia de seguridad llamado, Quinner Cansana, un hombre que también vela por el bienestar de los peluditos, de esta manera cuando Danilo no está trabajando, él se ocupa de todo lo relacionado con los canes.

La unión hace la fuerza.

Por suerte, los hombres no están solos, pues hay otros trabajadores que se interesan por ayudar de todas las formas posibles, como lo hace una mujer que trabaja en un restaurante del centro comercial y diariamente les guarda los alimentos que sobren a los perritos para horas más tarde dárselos.

Gretel Eleazar/ The Dodo

Entre los privilegiados de esta linda labor está Micmic, un perrito con discapacidad que recibe una dosis de atención extra por parte de los dos guardias e incluso el jardinero del establecimiento, quien es el encargado de bañarlo y estar 100% pendiente de su alimentación.

Son muchos corazones buenos los que intervienen en esta historia, pero sin duda su acto más importante, ocurrió cuando entre todos buscaron hogares para los cachorritos de la perrita Franci, luego de quedara embarazada y los tuviera a las afueras del centro comercial.

Le dieron los cachorros a amigos que les gustan los cachorros – Contó Gretel Eleazar a The Dodo.

Este hermoso acto poco común en dicho centro comercial, fue observado por una mujer llamada, Gretel Eleazar, fundadora del grupo Saving Strays Cebu, una organización sin animo de lucro que se encarga de ayudar a la mayor cantidad posible de perritos callejeros en Filipinas. Luego de conocer la historia por medio de los héroes animalistas, la mujer decidió sumarse a la causa ayudando a Micmic con un tratamiento especializado, a Franci con su cirugía de esterilización y a los demás peluditos de la forma en que lo necesiten.

Gretel Eleazar/ The Dodo

Mientras este lindo proyecto avanza, Franci, seguirá recibiendo el amor y los cuidados de su amigo humano Danilo, al mismo tiempo que aprende normas de comportamiento, quizás para en un futuro convertirse en un perrito guardián.

Gracias a que el amor de este hombre por los animales pudo más que la poca comprensión por parte del lugar donde trabajaba, hoy los peluditos tienen unas condiciones de vida distintas.

Es importante que como sociedad cada vez que tengamos la oportunidad de hacer algo por ellos, lo hagamos, pues no sabemos cuánto tiempo llevan pasando necesidades en las calles y mucho menos cuándo terminará su suplicio.

Fuente: The Dodo.