Perdió a sus cachorros en un incendio, ahora se enfrenta a una fuerte depresión

Daisy es una hermosa y cariñosa perrita que ha vivido gran parte de su vida en una granja en Rosenberg, Oregón. Ella acostumbraba ayudar a su dueña, Jessica Woodruff, en todas las labores del lugar, pero un hecho desolador hizo que su ánimo cambiara por completo y se sumiera en una profunda depresión.

Meses antes de los hechos, la perrita quedó embarazada y luego de que le creciera mucho la panza, dio a luz a siete hermosos cachorros, algunos de ellos se parecían a ella, de color claro y otros eran completamente oscuros. Como era de esperarse, Daisy se convirtió en una gran madre, alimentaba a toda su camada y cuidaba con recelo a todos sus bebés.

Jessica, con la intensión de que los cachorros no pasaran frío en las noches, les instaló una lampara arriba de la cajita donde dormían, ubicada en el granero principal.

Lamentablemente un día en que Daisy y Jessica se encontraban fuera buscando unos animales que habían escapado de la propiedad, la lampara se cayó e incendió todo el lugar. Murieron cuatro cabras, un cerdito y todos los cachorros que la perrita había dado a luz tan sólo un mes atrás.

«Sucedió en cuestión de minutos», informó Jessica, «Fue horrible.»

Daisy estaba destrozada, entre el esposo de su dueña y otro hombre, tuvieron que sujetarla para que no entrara en medio del incendio a tratar de salvar a sus cachorros, ellos sabían que ya era tarde, pues todo el lugar estaba ardiendo.

Pasaron los días y la perrita no pudo superar su pérdida. Estaba profundamente deprimida, según cuenta su dueña, no quería caminar, no comía y sólo se levantaba para ir al granero, olía cada rincón como buscando a sus perritos y luego lloraba por largo rato, con lamentos que rompían el corazón.

Fue entonces cuando a Jessica se le ocurrió buscar ayuda en Internet. Escribió mensajes a todos sus conocidos y en las páginas de las fundaciones cercanas, buscando cachorros que necesitaran de una madre sustituta.

No tardó mucho en encontrar lo que buscaba, en una granja cercana, Lorna Murphy, pedía con urgencia que alguna madre adoptara a unos cachorros que su perrita había dejado huérfanos, pues murió unas horas después del parto.

Prontamente juntaron a los recién nacidos con la madre en pena y el resultado fue maravilloso. Daisy recuperó su carita de constante felicidad, cuidó con dedicación e infinito amor de estos perritos y ellos están creciendo fuertes y sanos.

En esta imagen se evidencia lo diferentes que son, pues los perritos son blanco con negro, pero ella los ama con todo su corazón.

La muerte de sus cachorros fue muy triste, pero gracias al esfuerzo de unos dueños comprometidos, Daisy recuperó su ánimo, salvando al mismo tiempo a otros cachorros que sin su ayuda probablemente también habrían fallecido.