Perrito recuerda a su humano fallecido en la camioneta grúa donde trabajaban juntos

Acompañaba a su humano a trabajar en su camioneta grúa todos los días, hoy solo quedan la camioneta y los recuerdos de los momentos felices.

Siempre hemos dicho que los animales nos aman hasta el final de nuestros días, pero no es así, porque esas inocentes y amorosas almitas, nos aprecian más allá, incluso cuando la luz de nuestra vida se ha apagado.

Un claro ejemplo de este amor interminable es Wiggles, un cachorrito que a pesar de que perdió su padre humano hace varios meses, lo recuerda a diario y a veces parece que no soporta la idea de no estar junto a él.

Unos recuerdos que han quedado grabados para siempre en su corazón.

El lazo que Wiggles había desarrollado con su dueño era evidente, andaban juntos de la casa al trabajo y viceversa. El diario vivir de estos cómplices se desarrolló sobre una grúa, en la que diariamente el hombre acompañado por su perro, remolcaban y ayudaban a cuanto vehículo averiado se encontraban por el camino. Wiggles quería tanto a su dueño, que cuando no estaba saltando del camión para correr detrás de él, estaba acostado sobre su regazo, cuando el trabajo se los permitía, claro está.

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Así fueron pasando los años para él y para su hijo perruno, sin embargo, él hombre tenía más edad y las enfermedades empezaron a tomarle la delantera. Luego de unos días el hombre se vio obligado a dejar su trabajo, obviamente, Wiggles se fue con él pues era su padre y debía acompañarlo a donde fuera. Los días pasaban y su dueño no se mejoraba, pero el peludito permaneció día y noche cuidando de él a los pies de su cama o con su cabecita puesta al lado de su almohada, no se alejaba para nada ni siquiera para ir al baño.

Nunca salió de la habitación durante el mes que papá estuvo allí. Tuvimos que llevarlo afuera para ir al baño – Aseguró su hijo.

Definitivamente, Wiggles entendió muy bien el mensaje de que los perritos son el mejor amigo del hombre, pues se comprometió muy enserio con todo lo relacionado a su papá humano, pero tristemente, la luz de su padre se apagó y falleció, y nadie podía hacer nada, ni siquiera su naricita húmeda que buscaba de vez en cuando que su dueño la acariciara.

La carrera de dos compañeros estaba a punto de terminar.

La aventura sobre la grúa que había iniciado años atrás, se detuvo un día del mes de junio, el hombre se había bajado del vehículo y no por gusto propio, tristemente esa vez Wiggles no podría correr detrás de él. La escena dejó un peludito con el corazón roto, que ni siquiera los abrazos de su hermano humano podrían juntar y la forma en que el perrito decidió pasar su dolor entristece esta historia aún más

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A diario cuando es llevado al lugar en el que solía trabajar con su dueño, llega directamente a la grúa, el lugar en el que quizás aún permanezca un poco el olor de su amado padre.

Con un poco de ayuda y sin que nadie se lo impida Wiggles se sube al camión, se hace bolita y se acuesta en el puesto de su padre, sacando a flote todos sus sentimientos y recuerdos en el puesto del conductor que lo amó hasta el final de sus días.

El perrito que permanece allí todo el día sin hacer ninguna otra actividad, incluso cuando es la hora de regresar a casa con su hermano humano se niega a hacerlo, al parecer el momento no fue suficiente para calmar su tristeza.

Cada vez que alguien está en el camión, él entra y da una vuelta por el patio. Si no hay nadie en el camión, irá a la puerta del conductor y ladrará hasta que alguien lo deje entrar. Tenemos que recogerlo y sacarlo cuando sea el momento de irse a casa – Dijo su hijo.

Desde aquella pérdida, Wiggles repite diariamente la misma rutina, ladra para que lo dejen subir y ya adentro de la grúa, se acuesta en el puesto de su padre a recordarlo.

Esperamos que el peludito se logre reponer de su tristeza, pues no cabe duda de que lo extraña y que si estuviera en sus manos lo hubiese acompañado, pero así es la vida, los buenos momentos se acaban, por eso hay que aprovecharlos al máximo y vivir felices hasta el último día con nuestros amigos de cuatro patitas.

Fuente: Cesarsway