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Perritos conservacionistas están protegiendo a los rinocerontes de los cazadores

Ya han salvado 45 ejemplares… Ahora el cazador es la presa.

La caza furtiva de rinocerontes por la comercialización de sus cuernos en los mercados negros de Asia, es un problema con el que se han tenido que enfrentar los países de la sabana africana. Durante varias décadas, Sudáfrica ha enfrentado a los cazadores con valentía en su territorio con la ayuda de los parques y guardas nacionales, sin embargo, el extenso espacio por cubrir dificulta un poco la protección.

En los últimos diez años, alrededor de 8.000 rinocerontes han sido atacados, de los cuales, al menos la mitad han muerto a causa de esto. A su vez, Sudáfrica cuenta con más del 80% de la población de estos animalitos por lo que Greater Kruger National Park, uno de los parques nacionales más grandes del país, encontró después de mucho buscar, una solución para perseguir a quienes los lastiman.

A cientos de miles de kilómetros estaba la solución.

A principios de 2017, un policía y granjero del sur de Texas, Joe Braman, no se imaginaba cuál iba a ser su vida unos años después si llegaban a preguntárselo. Vivía una rutina tranquila en un terreno lejano de lo urbano con su esposa e hijos. Eso cambió cuando a su casa llegó Theresa Sowry, directora ejecutiva de Southern African Wildlife College que se encarga de entrenar a diferentes animales de la vida silvestre, precisamente, en Kruger.

 

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Su visita no era aislada, Theresa quería conocer la experiencia de Joe con los perros sabuesos entrenados, una práctica que lo había llevado a ser reconocido al cruzar líneas de raza para crear perritos que pudieran percibir olores e identificar, por ejemplo, a los prófugos de las cárceles de Texas. Ella y su equipo buscaban urgentemente la creación y preparación de una manada de perros que protegiera los territorios de los parques nacionales. 

Aventurarse sin mirar atrás.

Aunque al principio todo parecía ser algo demasiado arriesgado y Joe no esperaba quedarse con un proyecto que lo trasladara directamente hacia África, tomó la aventura y se lanzó al vacío. El equipo buscó a Braman precisamente por su experiencia en el entrenamiento de manadas libres, una técnica nunca antes probada por el parque en la que los perros corren libremente bajo su propia responsabilidad, identificando sus posiciones dentro del equipo y rastreando su objetivo con el fin de avisar a una patrulla que puede ir por aire o por tierra.

En el camino de desarrollo del proyecto que les llevó más de dos años completar, hubo muchos tropiezos. Los perros nacidos en Sudáfrica tenían la motivación para trabajar y rastrear pero parecían ser muy débiles para los ojos entrenados de Joe, no parecían conformar un equipo que asegurara la captura de cazadores.

Estaban empujando el agua cuesta arriba. Sus corazones estaban en el lugar correcto, pero simplemente no hacen las cosas como nosotros en Texas. – Confesó Braman a National Geographic.

Por un momento, la motivación se fue, sin embargo, ver lo que los cazadores le hacían a los rinocerontes y cómo el equipo no estaba preparado todavía, hizo que pensara en otra estrategia: para continuar voló de nuevo a su natal Texas donde contactó a Zeke Ortiz, un compañero de las grandes ligas que había entrenado a los perros de la penitenciaria estatal por más de 30 años. Le pidió hacer parte del proyecto mientras estaba en su proceso de retiro por edad. Ortiz aceptó y entre los dos criaron a varios perros que serían enviados a África cuando el momento llegara.

 

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Explorando todos los caminos.

Cuando los perros estuvieron listos, Van Straaten, el entrenador personal de la reserva, llegó a verlos por primera vez. Al hacerlo se sorprendió de lo que encontró: los cachorros de sabueso y otras razas adaptadas habían sido instruidos en el clásico estilo tejano, morder y ser salvajes para ahuyentar el peligro. Sin embargo, Straaten se alarmó, no estaba muy convencido de que eso fuera lo que necesitaban.

Llamó de inmediato a Teresa para informarle de la situación, los perros irían a África con la condición de no atacar. Aunque los cazadores furtivos eran el enemigo, no querían llegar a darles de baja. Cuando Braman aterrizó de nuevo en el parque nacional de Kruger, su primer objetivo fue hacer viajes de prueba para comprobar que ninguno de los perros usaría la violencia.

 

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No tuvieron mucho tiempo antes de que la primera llamada de alerta sucediera: los perros fueron llevados en helicóptero al lugar donde un rinoceronte había sido asesinado unos minutos antes. Con su labor clara, fueron soltados, llevando en su cuello un GPS que alertaría a una unidad móvil. A los pocos minutos, los peluditos cumplieron su misión, acorralaron a cuatros cazadores que fueron entregados a las autoridades.

Protegiendo al reino animal.

Hasta el momento, un equipo de protección nunca había tenido tanto éxito y en realidad no se sabe si la formula funcionó por el entrenamiento de Braman, por usar la técnica de manada suelta o las dos cosas en conjunto.

El equipo creado con los esfuerzos de Southern African Wildlife College y Greater Kruger National Park ha logrado lo impensable, en dos años de funcionamiento ha reducido los ataques a la mitad, logrando salvar a más rinocerontes en el proceso y capturando a diez veces más cazadores que un equipo humano.

 

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El crédito es para todos, desde Teresa que indagó la mejor de las opciones, del parque, del lugar de entrenamiento, hasta Joe y Zeke que fueron verdaderos maestros para los hermosos perros que hoy recorren las planicies protegiendo uno de los recursos más importantes que tenemos en el planeta: la vida animal.

Fuentes: Sean Viljoen, National Geographic.