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Veterinaria le devuelve las alas a un loro que se las cortaron y con ello su libertad

Es hora de que vuelvas a volar pequeña Wei Wei.

Con tan solo 12 semanas de edad a Wei Wei alguien le había cortado sus alas para que no pudiera volar, pero Catherine Apuli, una veterinaria Australiana, con un poco de amor y creatividad, hizo que sus alas experimentaran por primera vez el aire corriendo entre sus plumas y que la lorita se sintiera, literalmente, en el cielo.

La protagonista de esta conmovedora historia, es la doctora de animalesCatherine Apuli. Con 31 años de edad, esta solidaria veterinaria ha trabajado incansablemente para ayudar animales de diferentes especies en The Unusual Pet Vets en Brisbane, Australia. Su compromiso siempre ha ido más allá del difícil oficio de velar por la buena salud de estos bellos seres vivos y para esta ocasión tuvo la fortuna de ser la encargada de hacer que esta ave llamada Wei Wei, pudiera volar por primera vez.

Una mala costumbre que acaba con la libertad de volar.

Lamentablemente, muchas personas que tienen como mascota un loro, deciden cortarle las alitas para que no puedan huir volando, justo como le pasó a la preciosa Wei Wei, una lorita de mejillas verdes perteneciente a la especie de conures, una clase de loros conocida por su pequeño tamaño. Con pocas semanas de nacida, tuvo que enfrentarse a un recorte de sus coloridas y hermosas alitas, todo porque en la casa en que vivía, tenían miedo de que escapara.

Aunque no pudimos establecer quién fue el que le realizó a Wei Wei el procedimiento, si fue un criador, el propietario de la tienda donde fue comprada o el dueño anterior de la pajarita, el daño que le hicieron no se limitó a impedirle volar, pues el ave se cayó y se lastimó, haciendo que una de sus patitas no funcionara bien.

Heroicamente Wei Wei, con su corta edad, había sabido sobrellevar la difícil situación, sin embargo, para su nuevo dueño, un buen hombre que la quería de verdad, fue evidente que las cosas con su mascota no estaban bien, pues veía que la pequeña lora se caía constantemente y dedujo, por la forma en que caminaba, que le dolían sus patitas.

Carter News Agency

En la sección de “Animales inusuales” conoció la veterinaria interesada por el bienestar de los animales.

El triste procedimiento que le habían realizado semanas atrás, le causaba al dueño del ave gran preocupación, lo que le llevó a tomar la decisión de pedir una cita en una veterinaria para que le realizaran un chequeo a Wei Wei.

Fue allí donde conoció a la doctora Catherine Apuli.

Luego de la exhaustiva revisión, la veterinaria, quien sabía de lejos la importancia de hacer volar de nuevo al ave, sugirió una cirugía sencilla la cual consistía en realizar una implantación de alas, para que Wei Wei pudiera de nuevo surcar los aires. Suena complicado pero esta talentosa joven demostraría que con unas plumas, un poco de pegamento y creatividad todo es posible.

Las plumas de vuelo primarias, las plumas grandes en los extremos de las alas, que han sido traumatizadas pueden provocar dolor, sangrado, comportamiento agresivos no deseados – Dijo Catherine Apuli al periódico británico ‘Daily Mail’.

Un sueño futurista hecho realidad en esta noble y pequeña ave.

El consentimiento informado para el procedimiento estaba firmado y un beso entre Wei Wei, la lora, y su dueño, reiteraban el amor y el cuidado que desde ahora el animal tendría al lado de este gran ser humano.

Iniciaba la cuenta regresiva, tres, dos, uno… La anestesia empezaba a hacer efecto y la cirugía comenzó lentamente. El método que utilizó la doctora Apuli, se conoce como imping, el cual consiste en poner parte de un pluma en perfectas condiciones en una dañada. Con mucha paciencia, un poco de pegamento y unos palillos de dientes, las alas de Wei Wei empezaban a cobrar nuevamente vida.

Las plumas fueron donadas a la clínica, cada una fue limpiada, esterilizada y secada antes de la preparación. Luego se colocó al ave bajo un anestésico ligero para garantizar que no se moviera mientras las plumas se colocaban correctamente – Explicó nuevamente la veterinaria Catherine, al reconocido diario.

Wei Wei estaba en las mejores manos, pues afortunadamente, Catherine, su veterinaria, ya había realizado este procedimiento en repetidas ocasiones. Cabe aclarar que el tratamiento conocido como imping, se ha llevado a cabo desde épocas milenarias y no causa ningún tipo de dolor en las aves, en cambio si les asegura una vida alegre y llena de vuelos libres.

«Wei Wei despierta, hemos terminado», le decía cariñosamente su veterinaria.

La operación había sido un éxito total, como en los otros casos, sin embargo, había que esperar a que Wei Wei mostrara cómo se sentía con sus nuevas alas, para declararlo oficialmente.

Sus ojos le pesan y aun con un poco de adormecimiento en su cuerpo, la lorita debía despertar, debía volar tan alto como fuera posible y demostrarle al mundo que estaba hecha para sobresalir entre el unitono azul del cielo. Luego de su satisfactoria recuperación, fue motivada a volar y lo hizo como toda una profesional, no había indicios de que el reprochable procedimiento de cortarle las alas, hubiera dejado, finalmente, secuelas.

«Papi, papi mira mis alitas, parece que por fin funcionan ¿alguien sabe qué les había pasado?»

Wei Wei, revoloteaba de un lado para el otro dentro de la pequeña habitación, su padre humano no lo podía creer y la veterinaria estaba feliz de haber ayudado a otro indefenso ser afectado por esta mala practica realizada por los seres humanos.

Ahora la pequeña lorita, había mejorado su vuelo, sabía aterrizar casi que como un veterano experto y a maniobrar sus alas en el aire como si desde siempre hubiera trazado de pintas verdes el cielo azul.

 

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Con el avance de la tecnología, son muchas cosas buenas las que se pueden hacer, pero sin duda no hay nada mejor que la sencillez de los actos pequeños y bondadosos. Y un ejemplo de esto es Catherine Apuli, esta bella mujer y la clinica The Unusual Pet Vets, que ven en el día a día una oportunidad para cambiar vidas.

Si nosotros los humanos hemos soñado con volar algún día, imaginemos cuán difícil debe ser para las aves no poder hacerlo, ellas que evolucionaron durante milenios para surcar los cielos. Hasta el momento no comprendemos cómo alguien, sin ningún derecho, osa impedirles volar y consideramos que esta practica es totalmente injusta.