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Monito protege a cachorrito de unos perros que lo querían morder y lo adopta

Lo deja comer primero y lo trata como a su hijo. 💕

Erode, India, tuvo la oportunidad de conocer una relación sin discriminación ni interés, era una amistaba que iba más allá de la apariencia o conveniencia, se creo una familia que sólo se basaba en la solidaridad, el amor, la protección, el respeto y el compañerismo.

Un día un monito no muy grande, vio como unos perros sin hogar molestaban a otro perrito mucho más chiquito e indefenso que ellos, por lo que el monito actuó de manera rápida e instintiva y ahuyento a los perros,  impidiendo así que el pequeñito saliera lastimado.

Lo que parecía sólo un acto de solidaridad y protección con el perrito, se convirtió en un sentimiento más grande, pues el monito después de verlo tan solito y vulnerable, sin mamá ni nadie que lo protegiera, cuidará, alimentará y amará, decidió ser ese papá de otra especie y adoptar al perrito huérfano, convirtiéndose así en el padre más sobreprotector y amoroso.

El monito cuando conseguía comida, ya sea por sus medios o porque algún ciudadano les ofrecía un plato de comida, el monito inmediatamente acercaba el perrito al alimento y lo dejaba comer primero, mientras el chiquito se alimentaba, el monito vigilaba que nadie se acercará a molestarlo o a quitarle su comida.

En ningún momento el papá peludo quitaba a su hijito, lo dejaba comer hasta que su pancita se saciará lo suficiente, después, el comía lo que quedaba.

El pueblo de India comenzó a conmoverse mucho de la hermosa mini familia, por lo que entre todos comenzaron a darles comida y a protegerlos de otros animales, el monito y el perrito se convirtieron en miembros de una comunidad solidaria, con el tiempo, entre todos, humanos, monos y perros, crearon una familia.

Los dos peluditos se volvieron indispensables en la vida del otro, comían y dormían juntos, además de acompañarse todo el día. Los ciudadanos afirmaban que lo que más disfrutaban, después de estar llenitos de comidita, era acurrucarse pegaditos el uno con el otro, si era de noche, disfrutar del cielo y de la brisa fresca, luego dormían tranquilos y satisfechos de haber pasado otro día más juntos.

Si era de día, simplemente se quedaban al lado el uno del otro y disfrutaban el ver a las personas, carros y animalitos pasar frente a ellos.

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También afirman las personas que el mico solía salir de los vecindarios para encontrarse con la naturaleza, buscaba despejarse del ambiente ruidoso en el que vivía, por lo que él se iba a trepar árboles, mientras oía a los pájaros cantar y observaba con gusto el verde de los bosques, también aprovechaba ese espacio para admirar y pensar en la paz y sencillez con la que vivían tantos animalitos.

Como era de esperarse, siempre lo hacía en compañía de su perrito, al que llevaba cargado en sus brazos en símbolo de protección.

En las ciudades el miquito le había dado una lección y un ejemplo de solidad, conciencia, nobleza, sensibilidad  y amor a la humanidad, en los bosques él le estaba mostrando y enseñando a su perrito, ese otro mundo que todos sabemos que existe pero que no todos logramos apreciar ni valorar.

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Fuente: TheLogicalIndian.